El salto
Empezó en el balcón de mi casa, aquel verano de ola africana, 2015. Con diferencias de un año, ambos salíamos de relaciones de calado. Tú estabas avanzada en tu proceso, en disposición constructuva, yo primero tenía que soltar, abrirme de nuevo a la posibilidad de la creación. Mi intuición me guió: eras tú. Forjamos puentes y profundos puntos en común con mucha rapidez, muy sólidos, que nos acompañarían los siguientes años. 2016 fue un año de ajustes y complicaciones, pero también mutuo descubrimiento. Nuestros puntos en común nos llevaban a un auto-conocimiento intenso, a la escritura de nuestra propia relación. Según avanzábamos, definíamos. Creábamos. Seguimos adelante. En 2017 se iniciaron por fuerza natural dos corrientes: el cambio y la consolidación. Dos elementos potentes que tuvimos que gestionar, con divergencias en el trayecto, pero logrando enfilar hacia lo que entendimos era una nueva era. Diseñamos nuestras rutas para el salto. 2018 es el año de la construcción y el salto. Hemos literalmente comprado una nave, Ona. Y estamos preparando otra en la que vivir. Quedan unos ajustes y estaremos acelerando por la pista de despegue con todo el equipo, nena. Estamos en el año del salto y la continuación de nuestro proyecto, nuestra propia misión en la vida hacia las estrellas. Mirarme contigo en complicidad mientras todo tiembla alrededor y sentimos en el estómago el profundo retumbar de los motores de nuestra nave iniciando su curso hacia las estrellas. Eso es lo que quiero. Nunca atrás. Siempre adelante. Lamento que haya habido dolor del alma. Partes avanzaban, otras caían, fue largo y complejo pero el tránsito llegó a su conclusión. Durante
ese tiempo surgieron tambien los puentes y lazos que nos unen. El pasado sólo existe en su propósito de habernos traido hasta el presente. Por encima de todas las cosas quiero ir adelante
contigo, es mi fuerza central, mi propósito final. Te quiero hasta el fin.
![]() |
| Ona Lohse & Javier Terrisse |

Comments