Poema al modo de Eleanor Knotts





Entraron los fantásticos escapistas en el café con sus turbantes dorados, Mi amada que leía levantó la vista desde su sillón junto al ventanal, Y tosió. El más alto de los tres hacia ella se lanzó, ¡Estamos acabados! En dirección a sus compinches gritó. ¡Oh! ¿Por qué? ¡Me siento fatal!

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