Objeto circular de propulsión helicoidal
El Coronel empezaba cada mañana su ritual laboral encendiendo un puro y revisando los informes que sin duda tenía sobre la mesa y que Delia había dejado ahí, informes que podían tener diversas procedencias y que hoy fueron una circular interna de los servicios secretos sobre el Programa AYM para el desarrollo de un dispositivo de incidencia electromagnética sobre núcleos humanos de población con el objeto de modular e unificar su conducta, en la que se sintetizaban los progresos logrados sobre los centros de concentración de personas que, a tal efecto, se habían dispuesto en Norfolk, y a la que seguía un informe oficial sobre las maniobras alpinas que estaban ya en preparación para la campaña del Sur, del cual esencialmente cabía retener los imprevistos que se estaban encontrando los hombres debido al estado empantanado del terreno ocupado y la cordillera de los Alpes en general, y finalmente el dossier relativo a la visita a IA-8, cosa que agobiaba al Coronel y como eran las 9 y 23 minutos ya le tocaba apagar el puro y reservarse el dossier para la tarde y se puso en pie y salió en busca de café por el largo pasillo con lámparas de araña y sus pasos sonaban sobre las tablas y allá finalmente donde el pasillo se abría a una vestíbulo encontró a Delia, a la cual no había visto antes porque él entraba a su despacho bastantes mañanas, y aquella había sido una de esas, desde el acceso directo que tenía a él y es que existía una infraestructura de pasillos subterráneos y salas reservadas por debajo de aquel centro gubernamental en el centro de este Londres imperial que conectaba diversas dependencias y adolecía intensamente, todo hay que decirlo, de las formidables humedades filtradas del Támesis, y la saludó cara a cara y su cara era como perderse en un hermoso jardín de tantas cosas bellas que contenía y uno no sabía donde mirar porque todo era atractivo y se sentía confundido y ella sonreía y siguió hacia su café y volvió con su taza pasillo de vuelta hacia el despacho donde los ventanales ahora frontalmente le reciben y tras ellos los cientos de hileras de ventanas donde otros hombres mueven sus dedos en la titeretería del mundo mientras todos y ellos nos consumimos en lo mismo y con su café se sienta de nuevo a su escritorio y no piensa en nada y luego empieza a pensar en la cara diabólicamente imbécil de este delegado presidencial para Europa y no es acaso cierto Sjenaakrë que tú has visto a cuatro presidentes en toda tu vida y has tratado con dos en tu carrera y si éste como crees es el más válido de todos, cómo se explica que todos sus delegados presentes sean tan ineptos y reptilianos mentales, es que acaso le son impuestos, te preguntas mientras saboreas tu café negrísimo y retomas el puro que como un gancho había quedado apagado en el gran cenicero de granito y te levantas y vas a tu baño particular y te lavas las manos con agua hirviendo y suena por ahí el scherzo de la 9 de Bethoveen que es muy flotante y elevaticio y Sjenaakrë acaba su café y mira por la ventana los movimientos en la calle, un grupo de mulas que tira de un tanque y avanzan por todas partes motocicletas y carros autopropulsados por motor de combustión petardeando y los cristales no le permiten oir los ruidos y la luz es amarilla macilenta el sol elevándose debe marchar y sale por el pasillo atusándose la gorra de Coronel y la chaqueta impoluta luciendo galones hacia la reunión con los demás coroneles y el delegado mono presidencial y se despide al paso de Delia y aún la verá hoy varias veces y baja las imperiales escaleras hacia el exterior del Ministerio y cruza la plaza hacia el edificio VII y entra y compele en la identificación rutinaria ante la guardia militar y es provisto de identificación visitante y sube en elevador hasta la planta 9 que es una gran sala rectangular inmensa en cuyo fondo identifica unas cuantas figuras desperdigadas que son otros coroneles y hacia los que se acerca y con ellos se sienta y departe con Fulom sobre la remesa de cabezas nucleares que debieran estar ensambladas para la campaña del Sur en las siguientes 7 semanas y Fulom opina que será posible y que tiene previsto visitar personalmente la planta, visita de la cual rendirá puntualmente informe oficial que por Sjenaakrë y los demás coroneles será naturalmente constatable el buen desarrollo del plan sobre los plazos previstos y en estas comparece finalmente el delegado presidencial Mister Rucc con su corbata anudada un punto por debajo de la asfixia y su gestos rápidos de brazos indicando a los coroneles el inicio inmediato de la reunión para la que todos se disponen entorno a la larga mesa oval cuya punta ocupa aisladamente Mister Rucc para ser informado, por turnos, sobre los avances y contratiempos en cada uno de los ministerios y si esto no son ganas de ir a cagar que baje dios y lo vea o el mismo triángulo que baje el mismo triángulo que Sjenaakrë le giñará en pleno hueco empieza a mover las piernas como las niñas pequeñas con pis y su estómago se permite proponer cloqueos y aguas, movimientos tubulares intenstinales, que distraen ligeramente al Coronel durante las participaciones y está dadas estas condiciones fisiológicas de reclamo creciente con el paso cambiado cuando ya acabada la reunión tiene se ve recurrido a parlamentar extra-oficialmente con el delegado presidencial que le informa que a la vuelta de IA-8 será requerido en La Casa Gramínea cosa que alarma ligeramente al Coronel y pregunta la razón y ésta no les es filtrada y cruza de vuelta por la plaza hacia su Ministerio y se escabulle en primer lavabo del vestíbulo donde encuentra a un empleado mirándose fijamente al espejo que en seguida se cuadra ante la inesperada presencia del Coronel y todo es igual pero más extraño todo es igual pero más extraño y se baja los pantalones y defeca con tal alivio que por un momento se olvida de la culpa que subconscientemente siente por encontrarse su Ministerio auspiciando tales operaciones contra los últimos resquicios de libertad de la huamanidad y cuando se pone de nuevo en pie no piensa que es la tercera vez en el día que se lava las manos con agua hirviendo y sube con el espíritu infecto henchido con ganas de ver a Delia su Delia, como si fuera Delia el día de su cumpleaños cada día, y le pide que aplace la reunión con el Teniente-Coronel Spazt del III Ejército Irregular del Este y Delia le pregunta si está seguro de quererla cancelar por tercera vez más teniendo en cuenta que el hombre se encuentra en Londres expresamente para ello argumento que dada su predisposición por la reunión es incordiante pero habiendo sido formulado por Delia toma un tono de conformidad agradable, más o menos al modo del queso fundido, no dulce, ni de buena digestión, pero confortable, así que accede y recorre el pasillo esperando que dé la 1 y se plante Spatz con sus observaciones en el despacho y pasa la hora siguiente con el dedo trabado en el dossier IA-8 y la mente trabada en esa visita anunciada a La Casa Gramínea sin sacar nada en claro pues realmente no está haciendo más que remover las aguas de su subconsciente sin patrón y ya está Spatz ante él, impecablemente vestido, asombrosamente musculado para su cargo, con esa pinta de estar resuelto a que los demás crean que él como se guía mejor es por sus propios consejos, y establece enseguida un discurso que tiene mucho de pinos y superficies heladas de antaño, reclamando programas más seguros, más material, más presupuesto, más infraestructura, ante lo que que Sjenaakrë toma nota y promete y guarda en su mente, o mejor dicho lanza desde ese hueco basurero que conecta su mente con su alma todos los propósitos y asegura que hará lo que esté en su mano dadas las circunstancias ante lo que Spatz debe conformarse y parte, recto y sexual, por el pasillo moviendo sus nalgas durísimas de fino guerrero de estilete pasando por delante de Delia que, al quedar fuera de la vista para el Coronel que está agazapado como un monstruo en el marco de su puerta principal, no puede determinar si mira o no al Teniente-Coronel, aunque es seguro que sí, para excitación irritada de Sjenaakrë que decide masturbarse con agresividad anillada de vuelta en su sillón antes de ir a comer, por la puerta lateral, y los pasillos reservados, sintiéndose irritado por la humedad y la inminencia, hacia el comedor subterráneo de oficiales donde normalmente no hay nadie salvo los robots, carentes de emebellecedores, simples arquitecturas esqueléticas de titanio que sirven lo que se les demanda del buffet y se mueven emitiendo chirridos de sus engranajes rudimentarios, y ante el puré desiste y bebe agua y vuelve a su despacho y lo que podría haber sido la luz en su tarde, la visita diaria de Delia de media tarde, es más bien un manto gris que se funde con el de este atardecer plomizo malva temprano londinense y tiene resoplidos incómodos el momento en el momento en que Delia le desea con frialdad de viernes tarde un buen viaje nocturno a IA-8, realidad que es ya insalvable para el Coronel cuando perfectamente estructurada ante sí se presenta en la forma de un hangar tras el viaje en cúbiculo subterráneo, por raíl, y la noche es verde y el viento seco y entra al hangar y ahí está el artefacto volador circular y el piloto por ahí junto a un mecánico charlando mientras cargan combustible-partícula por manguera al artefacto y por dios es que no hay posibilidad de poner unas luces un poco menos tristes a este hangar es lo que piensa mientras asciende la rampa hacia el estómago del artefacto circular, fracciones de una enorme suma cociente, y siente el estómago un poco revuelto por las cargas eléctricas ahí y lanza su bolsa al suelo y se sienta en el butaca y cierra el cinturón de despegue y se inserta el respirador en la boca y la nariz y el piloto, en su cámara de timón, le avisa de la cuenta atrás y la partida y por la escotilla el Coronel ve abriéndose el techo del hangar y el cielo verde y las estrellas amarillas y el artefacto empieza a rotar y rotar y rotar y acaba por elevarse hacia los cielos y el Coronel cierra los ojos y ascienden, y ascienden, más allá de la capa de C1 y mucho más y cortan la atmósfera dejando un trazo liviano plateado en el cielo hacia las estrellas y la órbita de la tierra, y hay un efecto descompresor y de destensión al romper el influjo gravitatorio de la Tierra enlazando con el siguiente y es activada en cabina la luz verde que permite desproveerse del cinturón y la respiración asistida y caminar libremente por la estación voladora, cosa que el Coronel hace inmediatamente.

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