Vórtices, soluciones
Cuando por su latitud corte la hora más oscura y fría, deje que la noche se infiltre desde el exterior y ocupe completamente su espacio. Ninguna luz no natural en la casa. Todo apagado. Baje completamente las persianas y corra las cortinas de su dormitorio.
Ninguna luz no natural en la casa.
La única luz que tendrá en la casa es la de la noche. Y en su dormitorio ni siquiera: en su dormitorio debe Vd. encontrarse en ABSOLUTA oscuridad. Con los ojos abiertos debe ver total negrura en ese espacio.
Camine. Pasee. Pasee por su casa vacía en la oscuridad. No necesita prestar atención a nada, pasee. Entre, visite todas las habitaciones, deje su mente vagar por los objetos y rincones.
Imprima mentalmente imágenes.
Imagine una mujer sirviéndose una taza de café en su cocina, visualice a un señor sentado en alguna de las butacas. Conciba seres filiformes, altos hasta el techo, de largos brazos y cabezas apepinadas cruzándose con Vd. según camina por el pasillo en las sombras. Imagine seres etéreos flotando un par de palmos sobre el suelo en su sala de estar. Las paredes derritiéndose. La temperatura descendiendo. Una anciana flotando a la altura de la ventana observándolo desde el exterior. Pare.
Hasta aquí. Corte.
Limpie su mente de imágenes.
Y concéntrese. Ahora concéntrese. Concentre sus sentidos. E intente percibir la presencia.
De otras presencias.
Normalmente en este ejercicio su percepción sumará CERO. No percibirá nada. No debería. Si percibe algo en este punto, encienda las luces y salga de casa, hasta que salga el sol. O al menos hasta que se sienta relajado y seguro de nuevo. Sólo habrá sido su sugestión.
Una vez realizado el ejercicio de percepción, vaya al dormitorio, en total oscuridad. Túmbese en la cama, con los ojos abiertos. No importa la posición, la fetal puede ser perfecta. Una en la que se sienta protegido. Cúbrase bajo las sábanas si quiere.
Y ahora sí. Concéntrese. Todos sus sentidos.
Pero no busque presencias. Olvídese de todas las presencias. Olvídese de toda forma.
Busque tránsitos.
Desfiles de ejércitos de las sombras, corrientes, flujos de seres de las sombras cortando por su dormitorio.
Si los hay, los percibirá nítidamente. Si los percibe, su dormitorio es un vórtice.
Quédese en silencio, no tenga miedo, nadie reparará en Vd. Tan sólo se desplazan. No llame su atención. Cuando pueda, hágame saber qué tal le ha ido.

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