Pasaje de Artichoke Barlow




Sin fecha de nacimiento cerciorada, el pequeño Artichoke Barlow había visto los primeros trazos el mundo desde una aldea de adobe y cedro enclavada en las tierras altas al sur del súper-norte. Enclavada es una referencia en exceso sólida, a tenor de la naturaleza barrosa de aquella región, secularmente azotada por los salvajes vientos cósmicos. Más bien temporalmente permitida en la tierras altas al sur del súper-norte. El mundo es concéntrico a nuestro lugar de crecimiento. El mundo de Artichoke Barlow no podría, mientras existiese, dejar jamás de tener centro en Ullÿlmÿlaeryia. El nombre de la aldea tenía más letras que casas la aldea. La comunidad vivía de los patos salvajes en primavera y de dos vacas. El señor Barlow, un rostro borroso y enrojecido al final de una mesa de cedro, era el único vecino que con cerdos contaba y ello le había otorgado la alcaldía a perpetuidad por vía directa rédito-censataria. Lo más parecido a un funcionario municipal en Ullÿlmÿlaeryia eran los hijos del señor Barlow, que trabajaban en pago por existir en todas las tareas que el señor Barlow, fuese en funciones de alcalde o como padre salvador, ordenaba. Habían levantado un puente, y también abierto un pozo. No estaba mal para una tropa de tres niños y cuatro niñas. A Artichoke nadie le explicó, pero pronto comprendió, que él era el más pequeño de todos, incluso de la comunidad, y que ello implicaba la aceptación de una serie de normas, por vía directa rédito-censataria también. 





Comments

Popular Posts